A continuación, se hace un recuento y se analizan algunos de los hechos más relevantes ocurridos en Colombia hasta finales del siglo XIX narrados por el historiador estadounidense David Bushnell en su libro Colombia una nación a pesar de sí misma (2018). Temas como, la política, la economía, la cultura, las relaciones internacionales, el comercio, la geografía, la violencia, el bipartidismo, los procesos electorales y otros asuntos abordados por el autor, permiten tener una visión amplia de la historia de Colombia y dan puntadas para entender el complejo proceso de formación de la nación.

Los inicios de la Nueva Granada
El libro inicia caracterizando la geografía colombiana, destaca la ubicación estratégica del país por estar en el centro del continente americano y por tener acceso al Océano Atlántico y Pacífico. También se resalta la riqueza botánica de Colombia, la diversidad de animales y la variedad de climas y actividades productivas que se extienden en las llanuras, bosques, montañas y cordilleras.

Se cuenta que la primera llegada de españoles a territorio colombiano ocurrió en el año 1500 en la Guajira, sin embargo, fue en 1510 en el golfo de Urabá donde se dio el primer intento de colonización, luego, en 1526 se fundaría Santa Marta y en 1533 Cartagena. Los colonizadores, al arribar a suelo de la Nueva Granada y alimentados por la leyenda de El Dorado iniciaron expediciones al interior del país con el fin de saquear la riqueza aurífera. En ese proceso de exploración, se encontrarían con pueblos indígenas a quienes esclavizaron, además, estos serían sometidos al sistema de encomiendas, es decir, al “cuidado” de un español para el adiestramiento hacia la “civilización”, lo que implica la imposición de una ajena religión, lengua, cultura y cosmovisión. Es de resaltar que, según Bushnell, hubo una drástica disminución de población nativa, no solo por los enfrentamientos durante la conquista sino también por la excesiva explotación laboral, el maltrato y la proliferación de enfermedades europeas.

La organización política en los primeros años de la Nueva Granada pasó de ser Capitanía General a Virreinato. El territorio colonizado era gobernado por el Rey desde España -este contaba con un cuerpo consultivo llamado Consejo de Indias- y la máxima autoridad en la Colonia fue el Virrey -que contaba con una Audiencia-.

Aspectos económicos en la Nueva Granada
La economía de la Nueva Granada en el siglo XVIII se basó en la explotación del metal precioso que abundaba en la región. El oro fue durante mucho tiempo el único producto significativo de exportación y generalmente salía por el puerto de Cartagena. Dicho puerto, tan importante para la época, administraba casi toda la importación y exportación de la Colonia, allí arribaban los esclavos traídos de África y las embarcaciones que de España se dirigían a Panamá. En las regiones de Cauca y Antioquia predominaba la explotación del oro; en Boyacá y Cundinamarca se dedicaban principalmente a la agricultura y la ganadería para consumo propio; en la costa Caribe había unos pocos cultivos de azúcar y cultivos tropicales; en Tunja predominaba el sistema de encomiendas; en los Santanderes la plantación principal era de algodón y las familias hilaban y tejían a mano porque no había un sistema tecnológico con esas funciones; en Bogotá existía una gran concentración de artesanos, era un pequeño centro de comercio y servicios, además, por ser la capital, había muchos empleados públicos, empleadas de servicio doméstico y profesionales; por último, la población de Panamá dependía económicamente del comercio de paso, ya que, durante casi toda la época colonial se estableció que todas las mercancías traídas de Europa para América del Sur Occidental debían atravesar el istmo.

Dice el autor que los conquistadores se adueñaron de grandes extensiones de tierras y que predominaban las haciendas con métodos extensivos de cultivo y ganadería trabajadas por los nativos. Estos indígenas tuvieron que abandonar sus tierras y dejar su autónoma actividad de cosecha para pasar a trabajar como súbditos con el fin de conseguir dinero para pagar los impuestos que la Colonia les exigía. Es curioso que, de alguna manera, esta situación aún persiste a lo largo del territorio colombiano, por ejemplo, todavía hay en el país una enorme acumulación de tierras por parte unos pocos latifundistas que en su mayoría las utilizan para ganadería extensiva, según el Informe de Desarrollo Humano del PNUD (2011) el índice Gini de propietarios es de 0,87%, lo que significa que el problema de la acumulación de tierras se ha mantenido desde la Colonia. Por otra parte, hoy día continúa el problema de la proletarización de los campesinos, quienes, debido al modelo capitalista se han visto enfrentados a dejar sus propias tierras para pasar a ser asalariados dependientes de terratenientes, empresarios y multinacionales, perdiendo así la autonomía económica y propiciando la desaparición del modelo de producción agropecuaria familiar.

El papel de la Iglesia Católica
La Iglesia Católica ocupó un lugar muy importante en el proceso de colonización, por ejemplo, fue mediadora entre el Estado y las comunidades indígenas siendo el dispositivo de control ideológico de la Corona, ayudó a legitimar la opresión española, se ocupó de forzar la cristianización y de “civilizar”. Además, en muchas regiones del territorio era la encargada de brindar la educación, lo que implica que sus enseñanzas estuvieran dirigidas a cambiar la cosmovisión de los nativos de la Nueva Granada; también “administraba los bandidos”, cuidaba enfermos y preparaba a las mujeres en conventos. Es de resaltar que la Iglesia contaba con numerosos dominios, el 5% del total de propiedades urbanas y rurales. Fue tan relevante el papel de la Iglesia en los primeros años de la Nueva Granada que, según Bushnell, la Iglesia Católica y Romana “competía con el Estado y en algunos casos lo desbordaba”. Esta institución religiosa ayudaría más adelante a consolidar la nación colombiana pues era difícil establecerla debido a las diferencias culturales, geográficas, económicas y sociales, por lo tanto, sería la religión el principal elemento de identidad.

Hacia la independencia de España
La Rebelión de los Comuneros es un antecedente del movimiento independentista, se inició como protesta de criollos y mestizos contra el alza de los impuestos, sin embargo, no se puede considerar una manifestación netamente descolonizadora ya que ese no era su objetivo. También, a comienzos del siglo XIX aparece Antonio Nariño como precursor de la Independencia, se le recuerda especialmente por un acto que podría denominarse revolucionario en ese contexto y es el hecho de haber traducido e imprimido más de cien copias de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (documento que surge en la Francia revolucionaria de 1789). Por otra parte, el libro de Bushnell recuerda que, para 1809 se divulga el memorial de agravios de Camilo Torres en el cual se detallaban quejas a la Corona española. Los anteriores sucesos fueron marcando un camino de levantamiento contra el régimen español y de alguna manera influyeron en el proceso de descolonización.

En 1808, Napoleón depuso al Rey español Fernando VII, ese hecho se convirtió en la oportunidad para que en las colonias americanas dominadas por España se empezaran a formar juntas de gobierno locales (separadas de la Corona e integradas por criollos), de esa manera inició una especie de gobierno federal en la Nueva Granada. Esa forma de organización política no fue bien recibida por muchos, por ejemplo, Antonio Nariño quería un gobierno más centralizado y luchó, incluso militarmente, para conseguirlo. Esa época de disputa entre centralistas y federalistas se denominó La Patria Boba y fue aprovechada por los españoles para hacer La Reconquista. El venezolano Simón Bolívar -que en esos días se encontraba en la Nueva Granada- no veía con buenos ojos esa rivalidad porque consideraba que la división entre los granadinos afectaba y disminuía la fuerza para la causa independentista. Seguidamente, frente al proceso de independencia, en el texto del historiador estadounidense se anota que, con la Batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819, Simón Bolívar triunfó y se consagró como el Libertador. En el libro se recuerda que en Colombia hay dos fechas para la conmemoración de la independencia, la primera el 20 de julio (por el grito de la independencia, ocurrido en 1810 en la casa del florero en Santa Fe de Bogotá) y la segunda, el 7 de agosto.

La Gran Colombia
Con el Congreso de Cúcuta de 1821 se ratifica la unión entre la Nueva Granada y Venezuela para formar La Gran Colombia, siendo Bolívar su presidente. En el mismo evento se redacta la Constitución de Cúcuta que adoptó un modelo centralista y liberal, con separación de poderes, garantías para los derechos individuales, limitaciones de poder para la Iglesia Católica, la abolición de la inquisición y la declaración de los indígenas como ciudadanos iguales en derechos.

Uno de los actores relevantes de esta época fue Francisco de Paula Santander, conocido como el hombre de las leyes, quien ejercía como Vicepresidente de la Nueva Granada, se caracterizó por defender el patronato, es decir, el control del Estado sobre la Iglesia. Santander tuvo un interés especial por la educación, promovió la apertura de escuelas y universidades. Durante su gobierno consiguió préstamos de países europeos y adquirió materiales bélicos para prepararse frente a una posible reconquista española.

En 1826 se disuelve la Gran Colombia, un proceso iniciado por el descontento de muchos caraqueños que exigían mayor autonomía regional y que no veían -en la unión de las naciones-mayores beneficios para Venezuela. La disolución se fortaleció por las diferencias entre Bolívar (centralista) y Santander (federalista). A partir 1828, por dos años, Bolívar asume poderes dictatoriales con el fin de mantener la unión, durante este tiempo se revirtieron considerablemente algunas de las reformas liberales de la Constitución de Cúcuta. En el libro, se recuerda el famoso hecho de un grupo de jóvenes liberales que intentaron asesinar a Bolívar con el fin de derrocar la dictadura, también se recuerda que Bolívar renunció a su cargo porque consideraba que él mismo era un obstáculo para la reconciliación de los países y, posteriormente, se anota que el libertador murió en Santa Marta luego de haber presenciado la total desintegración de su sueño: La Gran Colombia.

La ruralidad en la Nueva Granada (1830-1850)
En este periodo de tiempo, el 90% de los habitantes de la Nueva Granada era población rural dedicada a la agricultura, la mayoría de ellos subsistía con el propio cultivo de sus alimentos, esto debido a las dificultades para el comercio ya que las distancias entre los asentamientos humanos eran muy amplias y se presentaban dificultades para el transporte debido a las condiciones geográficas del territorio, sumando, además, los medios de transporte rudimentarios de la época (caballos, mulas, cargueros). El problema para la comercialización se agravaba por el mal estado de las vías o la nula comunicación.

El tabaco se convirtió en importante artículo de exportación, en algunas épocas superaba el comercio del oro, por ello, con el fin de recaudar dineros para el tesoro público, por mucho tiempo el Estado mantuvo el monopolio del tabaco y de la sal.

Dice David Bushnell que, en Antioquia predominaban los pequeños propietarios campesinos y que en determinado momento, debido al crecimiento demográfico y la poca disponibilidad de tierras sin dueños, muchos antioqueños fueron migrando hacia zonas deshabitadas en Risaralda, Quindío y Caldas, pero la colonización de esas tierras no fue fácil, dice Bushnell “Una vez iniciada la colonización, dichos grupos tuvieron que enfrentar los alegatos de individuos poderosos que reclamaban las mismas tierras, apegados a documentos antiguos y a menudo dudosos. El resultado fue prolongados litigios e intermitentes estallidos de violencia física (…)”. Si comparamos la anterior situación de mediados del siglo XIX con la situación actual, se puede decir que, lamentablemente, la lucha por el territorio parece no terminar en Colombia, hoy en día persiste el problema de la formalización y tenencia de la tierra, muchos campesinos no la tienen, la que tienen no es suficiente o, la que habitan no posee un título de propiedad. A lo largo del campo colombiano continúan hoy día las disputas por el territorio rural que, históricamente, no solamente ha sido abandonado por el Estado, sino que ha sido el principal escenario del conflicto armado interno y de las discrepancias entre campesinos y élites (económicas y políticas).

La dificultad para la unificación/organización social y política
Hasta esta época (1830-1850), podemos ver que no se ha conformado una nación unificada, no hay una consolidación de la organización política, ni de una plena democracia (porque hay limitaciones para que los ciudadanos ejerzan el poder y participen, por ejemplo, solo podían ejercer el voto los hombres con capacidad económica que no fueran analfabetas), por lo tanto, apenas se empezaba a construir los ladrillos que cimentaron la estructura del Estado colombiano. Luego de la independencia de España, debido a las diferentes visiones sobre la organización social, se profundizaron los conflictos internos entre las élites, situación que evitó una temprana formación de la nación colombiana. Ejemplo de esos conflictos son el periodo conocido como La Patria Boba y La Guerra de los Supremos que daría origen a los tradicionales partidos Conservador y Liberal. Sorprende que, hasta hace poco, la historia de Colombia estuvo marcada por la violencia política, como si la experiencia de tantos años de rivalidades no hubiera sido suficiente para cansarnos de la guerra y tramitar las diferencias pacíficamente.

El liberalismo en la Nueva Granada (1849-1885)
Durante esta época predominó en el Gobierno las ideas liberales, por ejemplo, fue un tiempo en el que se practicó el liberalismo de libre comercio con la disminución del control del Estado sobre asuntos individuales y económicos, además, pese al rechazo de los artesanos criollos por las afectaciones que les podría generar, hubo una apertura al comercio mundial. En este periodo de tiempo se tomaron decisiones basadas en los principios liberales, un poco escandalosas para la época como: la legalización del divorcio, la libertad de expresión, la abolición de la censura religiosa -lo que permitió las primeras actividades de misioneros protestantes y el rechazo de la Iglesia Católica frente a estas medidas- y, la libertad para todos los esclavos de la Nueva Granada (este hecho cautivó a la población esclava, por ello, los liberales se ganaron sus afectos). Anota Bushnell que, algunos hacendados se manifestaron en contra de la liberación de esclavos porque se quedarían sin mano de obra.

Un hecho por resaltar sucedió en 1853 en la provincia de Vélez, donde, a través de un decreto, se estableció por primera vez en el mundo el sufragio para las mujeres, sin embargo, antes de que se pudiera ejercer ese derecho, la Corte Suprema anuló la disposición porque consideró que las provincias no podían otorgar derechos que no estuvieran consagrados en la Constitución de 1853. De esta manera, el territorio conocido hoy como Colombia, quedó privado de la oportunidad de ser el líder en el mundo con el voto femenino.

Uno de los gobiernos liberales -en 1861- expropió la mayoría de los bienes eclesiásticos, considerando que era beneficioso para el país poner en circulación los bienes de la Iglesia ya que eso estimularía notablemente la economía porque se ponen en el comercio una gran cantidad de bienes “de las manos muertas” de la Iglesia Católica.

En 1863, reformistas liberales se reunieron en Rionegro, allí se redactó una Constitución, considerada como la más liberal de la historia colombiana, en ella se consagró la absoluta libertad de prensa, se abolió la pena de muerte y se garantizó el derecho de los ciudadanos a poseer y comerciar con armas. Con el fin de acercar el gobierno a los gobernados, se adoptó el federalismo y el nombre para la República fue Estados Unidos de Colombia, conformada por 9 estados con profunda autonomía: Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá, Santander y Tolima. Sin embargo, con el paso del tiempo, el modelo descentralizado los afectaría económicamente.

La Regeneración
Las decisiones de las administraciones Liberales frente a la Iglesia Católica, el excesivo federalismo y los problemas económicos, provocaron que los Conservadores se fortalecieran como oposición y llegaran al poder a través de Rafael Núñez, quien es recordado por su lema “regeneración o catástrofe”. Núñez propuso reformas fundamentales para la regeneración que requerían un cambio de Constitución, por ello, en 1886 con ayuda de Miguel Antonio Caro, redacta una nueva Carta donde se fija un excesivo centralismo y, por ende, un exceso de poder para el ejecutivo. En el periodo de la Regeneración se restableció la pena de muerte y hubo censura a algunos periódicos liberales, además, se estableció el Concordato, figura que permitió que se le devolviera a la Iglesia Católica las propiedades que le fueron expropiadas. Para mostrar los excesivos beneficios que el Estado le concedió a la religión católica durante la Regeneración, dice David Bushnell que “La Constitución, además, contenía una provisión según la cual la educación pública debería en adelante atenerse a los dictámenes de la religión católica (…) de manera que el clero adquirió el poder de veto en cuanto a los textos escolares, el pensum y el nombramiento de maestros”.

Un asunto que se evidencia a lo largo de los capítulos del libro es que en las administraciones Conservadoras se excluyó a los Liberales de ocupar cualquier cargo en el ejecutivo, y de la misma manera sucedió cuando los Liberales gobernaban. Esta situación, en la que unos gobiernan y otros quedan marginados, generaba resquemores en ambos bandos, lo que provocaba, algunas veces, brotes de violencia partidista, en donde participaba la sociedad civil incitada por los líderes partidistas. Un ejemplo de ello es la Guerra de los Mil Días entre 1899 y 1902, conflicto que dejó cerca de 100.000 muertos y que sucedió por la misma época en que iniciaba el proceso de separación de Panamá. En este último suceso, Estados Unidos estuvo involucrado porque pretendió y logró construir el canal que uniría el Pacífico y el Atlántico a través del continente americano.

Anotaciones finales
Hasta aquí se puede inferir que el Estado fue anterior a la nación colombiana porque la creación de una identidad nacional (fortalecimiento de la idea de nación) fue un proceso largo y con dificultades. El texto -objeto de estos comentarios- establece dos instituciones como claves para la construcción de la identidad nacional: los partidos políticos y la Iglesia Católica. Al respecto, comenta David Bushnell que “los partidos políticos eran una de las pocas fuerzas unificadoras en una nación dolorosamente fragmentada geográfica y culturalmente” y “el catolicismo era, después de todo, una de las pocas cosas que servía, al menos nominalmente, para unir a todos los miembros de la sociedad”.

El libro Colombia, una nación a pesar de sí misma, continúa narrando -en línea de tiempo- la historia colombiana hasta el año 2007. Asuntos como el auge del comercio del café, la masacre de las bananeras, el Bogotazo, el periodo conocido como La Violencia, el Frente Nacional, el surgimiento de las FARC y la Constitución de 1991, son temas que el historiador estadounidense continúa explicando con un lenguaje claro y sencillo, no solamente dirigido a académicos sino también al público en general interesado en la historia del país.

Referencias
-Bushnell, David. (2018). Colombia una nación a pesar de sí misma. Ariel. Colombia.
-Beltrán R., Adriana M. et al (2016). Dime que paz quieres y te diré que campo cosechas. Pontifica Universidad Javeriana. Colombia.
-Uribe H., María T. (1999). Soberanías en disputa, ¿conflicto de identidades o de derechos? Estudios Políticos, N°15. Medellín, Colombia.

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