El viajero despertó bajo la copa del árbol. No recordaba el sueño, aunque le había dejado sabor a hierro entre los dientes. Sin embargo, debía seguir rumbo. Recogió el atado y dejó que sus piernas lo condujeran por el sendero hasta alcanzar una posada justo al borde de un acantilado.

Dudó unos instantes junto a la vereda. Sus posesiones eran magras y el dinero había dejado de visitar sus bolsillos mucho tiempo atrás. Pero el estómago, criatura cruel, gruñía a causa del olor de la comida y su mente ansiaba la distracción que era capaz de proveerle el jolgorio de una fiesta. Decidido a olvidar sus penas por un tiempo, se acercó a la casa de descanso. En el portal sesteaba un viejo. Sobre él un cartel de madera y, en una floreada lemniscata, anunciaba con letras claras: Sinfín. El viejo levantó la cabeza y sonrió.

—Bienvenido a la posada Sinfín, donde se hacen realidad nuestros más recónditos deseos. Tiempo tendrás de saciarlos. O de enmendarlos.

El viajero aceptó la invitación. Se tocó el gorro de marta y entró a la posada donde fue recibido por la alegría de una boda. Ocupó una mesa y pidió a una jovencita blonda lo mejor de la casa. El viajero suspiró. Se parecía a Helena. El ritmo de la música marcaba la velocidad de consumo de vinos y cervezas. De bailes, risas y gritos. Sobre las mesas taconeaban mujeres hermosas. Suspiró. Se parecían a Helena. La jovencita le llevó cerdo, pan y vino.

—La casa invita —dijo y se unió a la algarabía.

Subió a una mesa junto a la novia, con guirnalda de flores y falda de lemniscata. El viajero suspiró. La novia se parecía a Helena, vestida de primavera. La novia, apretada contra la blonda, lo seducía desde la mesa. La novia, Helena, que ofrendaba su cuerpo a la lujuria sin distinción. Ella, que no tenía reparos en amar la traición.

El viajero se acercó a la mesa donde danzaban las mujeres. Subió al mueble de un salto juvenil. Besó a Helena bajo la falda, ella gimió de placer. Con dedos malabaristas recorrió las nalgas, atrajo el cuerpo ajeno contra su rostro, aspiró el aroma de hembra en celo. Y en un movimiento con reminiscencia de déjà vu, el viajero clavó una daga en los muslos de la mujer y la rasgó, extasiado al sentir en su cuerpo el agua roja de la muerte.

Después, llegó el acero para él atravesándole las entrañas con furia. Porque la novia no era Helena, sino otra y pertenecía a alguien más. El viajero cayó con sangre en la boca. Su mente se abrió en un vacío que todo lo colmó.

El viajero despertó bajo la copa del árbol. No recordaba el sueño, aunque le había dejado sabor a hierro entre los dientes. Sin embargo, debía seguir rumbo. Recogió el atado y dejó que sus piernas lo condujeran por el sendero hasta alcanzar una posada justo al borde de un acantilado.

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Malena Salazar Maciá
Cuba. Técnica en Informática. Estudiante de Derecho en la Universidad de La Habana. Graduada del Centro de Formación Literaria «Onelio Jorge Cardoso» en el 2008. Ganadora del Premio David 2015 de Ciencia Ficción convocado por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y ganadora del premio Calendario 2017 categoría Ciencia-Ficción, convocado por la Asociación Hermanos Saiz. Ganadora del concurso de Ciencia Ficción convocado por la revista «Juventud Técnica», (Ed. Abril, 2015). Ganadora del concurso Oscar Hurtado 2018 en la categoría de ciencia ficción, convocado por el Taller Espacio Abierto y Centro de Formación Literaria «Onelio Jorge Cardoso». Ha ganado en diferentes categorías el concurso «Los Juegos Florales» 2013, 2014 y 2015, además de mención en los concursos de novela corta «HYDRA» 2015, 2017 y «La Edad de Oro» 2016, ambas en categoría Ciencia Ficción y Fantasía. Ha publicado la novela de ciencia ficción Nade (Ed.Unión, Cuba, 2016, Ed. Guantanamera, España, 2016) y la cuentinovela Las peregrinaciones de los dioses (Ed. Abril, Cuba, 2018). Ha publicado cuentos en las antologías Quimera Vespertina (Ed. Camino, Cuba, 2015), Órbita Juracán (Ed. Voces de Hoy, USA, 2016), Los Mil y un Zombies, cuentos cubanos sobre monstruos (Ed.Ácana, Cuba, 2016) y La poesía de la vida (Alemania, 2016). Ha publicado textos en revistas como Cosmocápsula (Colombia), MiNatura (España), Papeles de la Mancuspia (México), Axxón (Argentina), El Caimán Barbudo (Cuba), Cubaliteraria (Cuba), La Jiribilla (Cuba) y La Isliada (Cuba).

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