Un niño asoma la cabeza por la ventana de su cuarto, observa un hombre con una canasta llena de paquetes de arepas. Un hombre camina apresurado porque aún le faltan tres canastas con arepas por repartir en tres casas y siete tiendas. Doña Amparo, la tendera, mira como el reloj se aproxima a las siete de la mañana y se queja porque tuvo que devolver a don Jesús, pues no tenía arepas para la venta. Don Jesús esa mañana camina pensando que solo desayunará tostada con quesito y agua panela, mientras saluda a Julián, el muchacho universitario. Julián repite una y otra vez que la integral seno es coseno a la par que esculca en su maleta y se pregunta dónde fue que guardó la pipa para taquiarla de marihuana, marihuana que comprará en el Jompy pues es la de mejor calidad. En el Jompy está el Godie y Coco hablado mierda mientras de un ladrillo sacan dos gramos de perico que le entregan a Capulina.

Capulina camina en dirección al hueco sin darse cuenta que pasó al lado del padre Aldemar. El padre Aldemar entra en la iglesia, se pone su sotana e inicia la misa de siete de la mañana que escuchan atentos trece ancianos. Doña Maruja llega al grupo de adultos mayores en sudadera con cinco paquetes de empanadas compradas en la iglesia, se acerca a Raquel para preguntarle por la salud de su esposo. Don Alcides recuerda cuando conoció a Raquel, recuerda su sonrisa, recuerda su primer beso, recuerda su matrimonio hace cuarenta y cinco años, todo esto a la vez que se retuerce en el suelo y es socorrido por su nieta.

La Chinga ve pasar una ambulancia en dirección a la cardiovascular antes de terminar de arreglarle la moto a Nandito. La Caravana le entrega a Nandito los cuarenta mil semanales que le tiene que pagar a la gente de la terminal por lavarle y cuidarle el bus. Ortiz y González reciben en el CAI el desayuno que le compraron a doña Flor con el incentivo que les regaló el Flaco, el pagadiario de la terminal. En el nombre del padre, en el nombre del hijo, en el nombre del espíritu santo, amén. Así despide Doña Amparo a Víctor Javier, ese al que le dicen el Flaco, pero que es tan buen hijo. Al Bamby lo recoge Víctor Javier en una moto DT 125 para hacer una vuelta, si todo sale bien en una hora y media podrán jugar el partido de micro contra la gente del morro. El Grone le hace un túnel al Raper y mete el primer gol, el equipo que llegue a diez se gana cincuenta mil, a los de la termi no les ha llegado dos jugadores.

Un saludo a todos y todas, me disculpo por interrumpir sus conversaciones, pero tengo que trabajar para llevarle la comida a mi niña, esto es Rap conciencia desde la siete: “Este es otro tema más que en el radio no va a sonar, ya que no hay tiempo entre tantas canciones pa perriar y es natural, pues todos queremos ser felices, lástima que algunos cambien su moral y sus raíces por placeres que terminan temprano o tarde. No importa que corra la sangre hasta que corre nuestra sangre, vivimos en una sociedad de cobardes, nadie asume sus fallas, el prójimo siempre es culpable. Cambiar al mundo no depende de esos títeres que roban al pueblo y que el pueblo llama líderes, cambiar al mundo solo depende de ti y de velar por tu camino sin juzgar el que yo elegí. Todos tenemos errores y el no perdonar es causa de tantas tumbas sin flores, es fácil escribir críticas en un tema y decir lo que todos saben, que la culpa es del sistema sí, pero este sistema no se va a cambiar por una letra de cuyo cantautor no soluciona sus propios problemas. Nunca habrá revolución sin una evolución de conciencias, depende de ti la diferencia”.

La caravana le cambia al Raper ocho mil en monedas mientras un joven con cuatro clavas en una maleta se monta por la puerta de atrás por la mitad del pasaje. En el parque un policía observa como de un bus se bajan algunas personas, entre ellas el malabarista que siempre llega en la tarde los lunes y miércoles, luego suena su radio teléfono, quien está al mando le pregunta ¿qué ha ocurrido el día de hoy? El policía sin dudar le responde que todo parece estar en orden, por lo visto no ha ocurrido nada.

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Daniel Quiceno Vanegas
Colombia. Es economista y Gestor Cultural. Le interesan proyectos de investigación relacionados con temas sobre evaluaciones de políticas públicas, pobreza, desarrollo y economía cultural. Ha dedicado gran parte de su vida al liderazgo de procesos sociales y culturales enfocados en el desarrollo y transformación territorial.

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