Luis baja del taxi apresurado y azota la puerta. Germán debió haber hecho algo muy malo para que él esté de ese humor.

Los planes de Luis se veían constantemente afectados por las decisiones arbitrarias de Germán, a quien, del futuro, nada más le importa la próxima comida y la juerga nocturna.

Escucho a Luis en el pasillo: sus pasos apurados y la desesperación por encontrar la llave correcta. Al entrar, camina hacia nosotros para hablar con Germán:

—¡¿Cuál es tu problema?! —exclama—. ¿Tomaste plata de mi billetera?

—Sí, Lucho, perdóname. No te pude avisar porque saliste temprano. Tranquilo, que luego te devuelvo. Si quieres, pregúntale a Jorge. Él sabe que tengo la intención de pagarte.

—¡Esa plata era para pagar la electricidad, imbécil! Un día de estos me vas a matar, Germán.

Luis y Germán son muy diferentes. Luis es organizado, estudia arquitectura y trabaja haciendo planos. Tiene un horario para todo y gasta cada centavo con inteligencia. Por otra parte, a Germán, todo le da igual. No estudia ni trabaja. Suele decirnos: «No voy a malgastar mi vida haciendo rico a un empresario». Quiere ser poeta, pero tiene un problema: pobreza de voluntad. No lee los libros que compra y tampoco escribe. En su habitación puedes encontrar poemarios de Elizabeth Bishop o Ileana Espinel como portavasos o nivelando mesas.

A mi parecer, en el fondo, las peleas se generan porque uno tiene lo que al otro le falta. Germán envidia sentir que su vida no se desperdicia, y Luis, poder relajarse de vez en cuando.

Las discusiones siempre se hacen en la habitación de Luis porque cree que un lugar ordenado podría influir, aunque sea un poco, en la personalidad de Germán. Lo único curioso de la alcoba es un espejo volteado hacia la pared.

Lo que Luis más envidia de Germán son sus amigos de la cafetería de la esquina. Cada noche, Germán va a reunirse con otros jóvenes aspirantes a poetas y se quedan ahí leyendo y conversando hasta el cansancio.

Un día, le encargan a Germán organizar un evento poético en la cafetería. Algo sencillo: ordenar de otro modo la mesas y poner un micrófono. Le pide ayuda a Luis: quiere que todo salga bien.

Yo no logro asistir a la noche de los poetas. Pero algo de información me llega por el griterío que hay después en casa:

—¿Crees que no soy lo suficientemente interesante para tus amigos? —reclama Luis—. Ni porque te hago un favor dejas de comportarte como un idiota.

—Compadre, escúchame…

—¡No soy tu compadre!

—De acuerdo, Lucho, perdón…Luis. No es que haya querido echarte a menos ni nada. Es que no creí que fueras a congeniar con ellos. De igual manera, si tú me presentaras a tus compañeros de la oficina, no nos llevaríamos bien, pensarían que soy un vago.

Aunque discuten, han hecho algo juntos por primera vez, y lo hicieron a pesar de que, si uno sale, el otro debe quedarse adentro. Yo estoy entre ambos, intento entenderlos y calmarlos.

Hoy, oigo un ruido, se trata de Luis que ha despertado tarde. Camina hacia el espejo y le da vuelta:

—¿Mis ojos me engañan? —pregunto—. ¿A qué se debe este acto de rebeldía? ¿Te das cuenta de que es mediodía?

—Creo que te hará bien tener un día para ti, Jorge, por todo lo que haces por nosotros. Germán no ha despertado todavía. Deja que él y yo nos quedemos en el espejo.

Antes de salir del edificio me cambio de ropa. No me gusta lo que usa Luis ni Germán.

Ha pasado mucho desde la última vez que salí a la ciudad. Tomo unas cuantas fotos de los edificios para mostrarle más tarde a Luis. También voy a la librería y compro un libro de Jorge Luis Borges para Germán.

¡Qué suerte que Luis me dejó salir! De los tres, aunque él lo niegue, siempre ha sido el más sensato.

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Gabriel Martínez Barre
Ecuador. Es Ingeniero mecánico (ESPOL, 2015) y Máster Universitario en Ingeniería Mecánica (UPV, 2020). Fue uno de los ganadores del IV Certamen Literario “Orellana lee” organizado por MACCO-EP del Ecuador. También fue uno de los ganadores del Concurso “Derivas Urbanas” organizado por el Festival de Narrativa de Bahía Blanca de Argentina. Cuentos suyos están por publicarse en la antología de Mar de Tinta – Edición creativa de México. También participará en la antología que desarrollará Plétora Editorial de México. Uno de sus cuentos fue publicado en la Revista Literaria Pluma de Argentina.

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