A cada golpe, el martillo hidráulico va rompiendo el hielo. Pequeñas migas de un enorme bloque van cállenlo al piso, como si fuera un gran pedazo de pan que se desmorona con cada mordisco. El ejecutante, un hombre de mediana edad, es enviado por su jefe a repartir el pedido: un bulto de hielo tan frío como un glaciar cuyo destino es un bar de cualquier calle de Los Ángeles. Su jefe lo encuentra allí bebiendo whisky y es el fin de su nuevo empleo.

Así inicia la vida de Henry Chinaski (Matt Dillon), asiduo escritor, alcohólico, apostador y vago. Chinaski, que no se toma sus empleos en serio, los cuales abandona a los pocos días —o lo despiden por no asistir, o asistir ebrio—, tiene una vida que transcurre entre el espíritu de las botellas, un par de mujeres de baja norma, apuestas en los hipódromos y su lápiz y papel. De todo lo que ocurre lo único a lo que le da verdadera importancia es a lo que escribe, por lo que cada semana, sin falta, envía sus poemas y relatos a revistas y editoriales, pero siempre terminan por rechazarlo.

Basada en la novela homónima de Charles Bukowski, publicada en el año de 1975, Factótum es, en el sentido literal de la palabra, una persona que realiza diversos oficios; y no es para más, ya que Chinaski es un multitareas: picador de hielo, repartidor, vendedor, cartero, conserje, apostador e indigente. El argumento central de ambas obras —novela y película— es demostrar la vida de alguien que, pese a su visión oscura de la vida, lo único que lo puede hacer feliz es, además de escribir, ser publicado. Aunque es de resaltar que en la adaptación nuestro protagonista principal carece de fealdad alguna, no así en la novela. Y eso es un detalle importante, ya que Henry Chinaski, el de la novela, alude que una de las principales causas de su mala racha como escritor, y como amante, es su falta de belleza física.

El argumento central de la película y el libro es demostrar la insistencia de Hank Chinaski, un hombre de a pie que tiene como única ambición ser conocido como un hombre de letras, aunque esto implique vivir en la calle, si es necesario. Como adaptación la película cumple con el argumento del libro, no así con la descripción física de sus personajes. De actuaciones aburridas, lentas y sin la premura que caracteriza a los de la novela, Factótum, la película, se queda corta a la hora de definir personajes y el clímax que a ellos los acompaña.

He de rescatar ciertos momentos claves en los que nuestro personaje parafrasea los pensamientos literarios de Bukowski, por medio de su alter ego, el señor Henri Chinaski. Entonces, si eres hombre o mujer de letras seguro estarás de acuerdo con él, cuando al oficio de escribir se refiere: “Si vas a intentarlo, adelante. Si no, no empieces. Esto puede significar perder novias, esposas, familia, trabajo y quizá la cabeza. Puede significar no comer durante tres días. Puede significar congelarse en un parque. Puede significar cárcel. Puede significar burla y soledad. La soledad es el regalo, el resto es una prueba de tu aguante, de cuanto realmente quieres hacerlo. Y lo harás, a pesar del rechazo, y será mejor que cualquier otra cosa que puedas imaginar. Si vas a intentarlo, adelante, no hay otro sentimiento como ese, estarás solo con los dioses y las noches serán ardientes, irás por la vida con la sonrisa perfecta. Es la única lucha que vale la pena”.

Título original: Factotum
Año: 2005
Duración: 94 min.
País: Noruega
Dirección: Bent Hamer
Guion: Bent Hamer, Jim Stark (Novela: Charles Bukowski)
Música: Kristin Asbjørnsen
Fotografía: John Christian Rosenlund
Reparto: Matt Dillon, Marisa Tomei, Lili Taylor, Fisher Stevens, Didier Flamand, Adrienne Shelly, Karen Young, Tony Lyons

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