Quédate conmigo

Amanece. Espero ansioso a que Mari retire la tela que cubre mi jaula. Quiero posar mi pico sobre su mano antes de que él venga. Le digo: «Mari, Mari» mientras me contorneo. Ella sonríe, será quizá la primera y única sonrisa del día. Abre el grifo y llena una olla con agua. Chillo: «agua, agua, Mari, Mari». Hace una mueca que no es de alegría. Escuchamos el sonido del inodoro; él ha bajado la palanca. Mari se estremece. Si tuviera plumas como yo, hubieran quedado erizadas. Entra el hombre a la cocina a ver qué hace ella. Me mira con odio mientras soba las nalgas de Mari.

—Bota a ese pajarraco, ensucia todo y siempre anda chillando.

Mari calla, se deja tocar. Yo dudo en reclamarle el desatinado comentario, pero recuerdo la vez que lo enfrenté y sin querer la perjudiqué. Me hago el loco y miro hacia la ventana. Siento el olor del pan frito. Ese miserable espera que ella le sirva el desayuno, sé muy bien que no le ha dado dinero. Ella me cuenta todo.

—Préstate plata de tu hermana para la comida de la semana. Y anda despidiéndote de tu loro.

—¿Qué te hace mi Pepito? —responde Mari con una voz que no es su voz, es casi un susurro.

—Hace bulla, caga y come choclo. No quiero que gastes el dinero en él.

Mari voltea a verme, yo muevo la cabeza, la bamboleo. Entiendo lo que está pasando.

—¡Mi Pepito no te hace nada!

—Mira, no pienso repetirte las cosas, sé que eres lenta de entendimiento. Sin embargo, creo que fui muy claro. Así que alístate para que vayas donde tu hermana. Ya sabes qué pasará con tu Pe-pi-to.

Empiezo a chillar: Mari, Mari. Quiero salir de mi jaula y pechar al hombre. Enfrentarlo. Ella sirve el té y los panes fritos, que se han tostado de más. Una lágrima gruesa rueda por su mejilla.

—Eres una inútil, mira lo que me sirves, yo que te he dado lo mejor.

¿Lo mejor? Me pregunto: ¿lo mejor son las cachetadas que le das? ¿Los empujones? Esas palabras hirientes disfrazadas de cariño… Seguro te refieres a cuando recién se conocieron. Le traías flores. A mí, una vez, me trajiste vitaminas. Un día le compraste una frazada y desde aquel día te quedaste aquí. De a pocos empezaste a hablarle feo, decías que eran bromas, que ella debía reírse.

Me quedo cabizbajo mientras veo a Mari secarse la cara con la mano. Toma un trozo de choclo y lo mete a mi jaula. El hombre se levanta, se acerca a ella, la envuelve con sus brazos. La abraza apretándola. Quiere mostrarle que es todopoderoso. La veo cerrar los ojos como rezando. Esta vez él no ha levantado la mano. Luego de un penoso rato la suelta, ella se soba los brazos. Le ha dolido. Él se acerca a mí y abre la puerta de mi jaula.

—Por favor, no le hagas nada.

—Sabes que yo no hablo por gusto. Anda a alistarte. Voy a ser rápido.

Ella le toma del brazo. Yo espero en una esquina de mi jaula. Dudo nuevamente en emitir algún sonido. No quiero que la ofenda más, no quiero que le vuelva a pegar. La mano ingresa, trata de cogerme. Empiezo a chillar. Mari jala su ropa. Él la empuja con la mano izquierda mientras con la derecha ya casi me tiene. Mari tropieza, pero se incorpora pronto. Él ya aprieta mi cuerpo y logra sacarme de mi prisión. Lanza un alarido. Estoy confundido, pero libre. Me ha soltado mientras grita: ¡maldita, maldita! Ella llora, la olla yace en el piso. Él se retuerce del dolor. La quemadura es grave.

—Pepito, vete, vete.

Vuelo hacia la ventana, miro lo que pasa, no quiero irme sin ella. Mari llama a sus vecinos. Al rato llega una ambulancia. «Mari, no lo hagas, vámonos, no te quedes aquí». No entiende mis chillidos. Resoplo: «Mari, mari». Lo levantan. Extiendo mis alas y salgo por la ventana. Desde la copa del árbol que está cerca de la cocina, veo a Mari subir a la ambulancia para estar junto a él.

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Perú. Es cuentista y autora del libro Tenebrismo (Sexta Fórmula, 2021). Compiladora de la antología latinoamericana Error 404: Vínculo no encontrado (Editorial Libre e Independiente, 2021). Parte del consejo editorial de la Revista de Literatura Fantástica El Axioma Ciencia ficción, fantasía y terror. Su relato en verso, Homo androidecus, ha sido publicado en la Revista Teoría Ómicron (edición Año 5 - Número 2. Ecuador).

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