Sir. Lucas y Ricardo Corazón de León

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Carta a un Roble:

El Ricardo de esta historia es un hombre rudo, sostiene sus defensas en alto como los viejos castillos medievales acorazados por murallas infranqueables, si se intenta cruzar sus líneas de defensa, de inmediato se ponen en guardia. Cada quien juzga según su propia historia, y es la historia de cada uno la que hace que se construyan distancias. Sumado a la barrera que pone el Ricardo de esta historia ante los demás, es ingeniero, la sabiduría popular dice que los ingenieros son cuadriculados, quizás sí, o quizá solo falte que se permita entrar al mundo interior del otro para descubrirlo.

Ahora bien, todo ser humano que respire sobre la faz de la tierra tiene un talón de Aquiles, un lado débil y una lágrima suspendida del párpado. Lucas era el talón de Aquiles de Ricardo. Aquel se topó en su vida y cruzó sin mayor esfuerzo todas sus defensas, lo postró de rodillas y le hizo latir el lado izquierdo del pecho como nunca lo pudo dimensionar. Lucas y Ricardo se conocieron hace poco más de diez años, la vida se ríe de las previsiones, y en últimas el universo y sus azares terminan siendo un gran conspirador.

Lucas era un tipo de piel dorada, gordo y bonachón, un gordo bueno y simpaticón como dice aquel tango argentino: Balada para un gordo. Era amigo de todos, en especial, de todo aquel que llevara comida en su mano. Cuando se conocieron, Lucas era un enrejado de pelos al que no le esperaba la mejor de las suertes si no se hubiese encontrado con Ricardo. Desde ese momento y por más de diez años, se vio a un hombre caminar al lado de la nobleza de su hijo, amigo y compañero de cuatro patas, un tal Lucas. De esos Lucas que hacen hincar cualquier intención e intento de resistencia.

Lucas era un Golden de cuatro patas como todos los Golden, con la particularidad de ser el amigo y doble perfecto de Ricardo. Era el único que lo hacía ser nuevamente niño y vivir emociones y sentimientos que uno no calcula que puede sentir hasta que conoce una mascota, pues estos se vuelven compañeros de vida y comienzan lentamente a incrustarse bajo la piel. En palabras de Anatole France: «Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de tu alma permanecerá dormida».

Sin embargo, hay una condición que nos gobierna a todos y de la cual nadie puede escapar, lo han intentado los alquimistas, brujos, chamanes y científicos de cualquier rincón del mundo, credo o religión, sin que se haya podido superar o vencer dicha condición, que no es más que el paso del tiempo, pero este es inclemente, dicta sentencia y no hay forma de cambiar su veredicto.

Y el tiempo para Lucas se terminó hace pocas semanas, los años, sumado a las propias condiciones de su especie y una enfermedad que tornó cruel y despiadada, le arrebató el último aliento. Ricardo, como cualquier padre por su hijo, hizo lo humano y lo divino, quedando solamente con un vacío imposible de llenar y un dolor sin igual, de esos no se le desea a nadie, bajo ninguna circunstancia, y es el duelo de aceptar el propio ciclo de la vida, quedar con preguntas sin respuesta y un puñado de recuerdos que de momento le han traído la melancolía y la desesperanza, pero que poco a poco recobrarán su alegría y el agradecimiento por haberlos vivido.

Ya lo dijo Gabo en El amor en los tiempos del cólera: «La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado». Es así como el tiempo mismo nos arrebata lo que amamos y nos ayuda a sobrellevar las penas.

Ricardo ya no tiene un corazón de León tras la partida de Lucas, descubrió sus propios miedos y temores más profundos. Lucas ya no está, nos dejó solos a todos, a quienes encantó con su jadeo y con su magia.

Todos debiéramos tener un Lucas en nuestras vidas y todo Lucas se merece el amor de un Ricardo.

«Late corazón, que no todo se lo ha tragado la tierra».

Antonio Machado

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Colombia. Es ingeniero industrial de la Universidad Tecnológica de Pereira, un escribidor de historias y lector de corazón. Con sus cuentos ha participado en diferentes concursos, obteniendo el cuarto lugar en el Concurso de cuento breve Relatos Plurales, de la universidad que egresó (2017). Segundo lugar en el XIII concurso de cuento breve Municipio de Samaná (2019). Primer lugar en la categoría adultos del concurso de cuento Fundeagro Promueve las letras (2020). Retazos (2021) es su primera antología de cuentos.

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